domingo, 8 de junio de 2014

No cooler than your culture.
I learned the dirt by the cry of the rat, in the wound of the gravel pits Gypsy Red Ensign and there I learned to recycle litronas to peel in the fanciest cards and Susos.
Cops asked about my background, I asked questions about: Paris, Romania, Cuba and the Dominican Republic; There I learned to master the recycling of glass, broken glass thrown at his feet and the feet of rats pissed, there, there I learned to be angry like a monkey, I bit them, they bit me. They talk, talk and dance.
The three tight clean Chabolo meters around the compadres and buried their hatchets and elves drew their voices with guitars.
The cop was pulling their litronas, so I had to recycle his face, I had to get postcards from my father, I had to learn to be a sailor. They talk of Paris, Romania, Cuba and the Dominican Republic, but for them it was too sea and put me in jail. When I left them deliver an litrona with a rat inside. They threw her to the ground and broke into pieces on the pavement dying.
I learned, I learned from the undead.
I learned that the sun does not bother them that they need or what they miss. They think they have seen behind their sunglasses, and so the sun burns.
I was told a story of a flutist who proved to be a murderer. They saw me and laughed mourn. I learned, I learned to run like a greyhound and shit on their dead. I learned to recycle though people were telling stories that I tell stories that are not lies. I learned the taste of blood, the pain of the blow, learned to listen blasphemy on my loved ones and my dead. I learned to hear real stories that do not interest because they are dressed for Sunday and there are characters that Christians can mourn them and nobody laughs.
I learned of heroes who lived great stories told in the sun everyday, have no fear for them if not for you and wear sunglasses or not, the sun does not burn.
I learned that there is no difference in the murderers. I have that fear of writing badly and being laughed my difference. Then I realized, only then I understood where I was coming from.
Author: Rafael Luna Gomez.

Y para los míos

No hay más cool que tu cul.
Aprendí el orden de la suciedad con el grito de la rata, en la herida de la gitana de las graveras de Alférez Rojas y hay aprendí a reciclar litronas para gastarme las pelas en cromos y susos.
Los polis preguntaban sobre mi procedencia, me hacían preguntas sobre: Paris, Rumanía, Cuba y la Republica Dominicana;  Ahí aprendí a dominar el reciclaje del vidrio, el vidrio roto que tiraban a sus pies y a los pies de las ratas cabreadas, ahí, ahí aprendí a estar cabreado como un mono, les mordí, me mordieron. Les hable, hablamos y bailamos.
La gitana limpio tres metros alrededor del chabolo y los compadres enterraron sus hachas y sacaron sus duendes con voces de guitarras.
La poli seguía tirando sus litronas, así que tuve que reciclar por la cara, tuve que coger las postales de mi padre, tuve que aprender a ser marinero. Les hable de Paris, de Rumanía, de Cuba y de la Republica Dominicana, pero para ellos  era demasiado mar y me metieron preso. Cuando salí les entregue una litrona con una rata dentro. La tiraron al suelo y me rompí en mil pedazos muriendo en el asfalto.
Aprendí, aprendí de los no muertos.
Aprendí que el sol les molesta que no les hace falta ni lo echan en falta. Se piensan que lo han visto detrás de sus gafas de sol, y así el sol los quema.
Me contaron un cuento de un flautista que resultó ser un asesino. Me vieron llorar y se rieron. Aprendí, aprendí a correr como un galgo y a cagarme en sus muertos. Aprendí a reciclar personas contando historias que aunque fueran cuentos no diré yo que sean mentiras. Aprendí el sabor de la sangre, el dolor del golpe, aprendía a escuchar blasfemar sobre mis seres queridos y mis muertos. Aprendí a escuchar historias reales que no interesan porque no van vestidas de domingo y que hay personajes cristianos a los que se les puede llorar y nadie se ríe.
Aprendí de héroes que vivieron grandes historias contadas al sol del día a día, que no tienen miedo por ellos si no por ti y que lleven gafas de sol o no, el sol no los quema.
Aprendí que no hay diferencia en los asesinos. Que tengo miedo de escribirlo mal y que se rían de mi diferencia. Entonces comprendí, solo entonces comprendí, de donde procedía.
Autor: Rafael Luna Gómez.


viernes, 6 de junio de 2014

I think you know ...

I think you know ...
I think you know I read the lips of the birds,
ignore some nest in my chest, they teach me to fly,
though they sleep at night and see my pupil brick cages.
Callan and mourn as one mourns the dead of others, listening quietly.
Many die in the night and out the tear in free flight,
not bear the reproach of man, his vomit on the ground and sleep forever.
Sometimes I think they were posing on my shoulder and whispered poems,
poems that I can not go out free support and through the window of his black pupils.
When his stiff peaks cross the chest pain is the cry of their voices, shrieking and
scream and I can not hear them because I have broken eardrums, then look.
Then the man tells me to come back from the heights, come down to earth,
then stopped to read lips and the words are transformed into trills,
then they ask me to sing anything but kiss and I can not think,
then stop flying and land on your lips and in your mouth
then when you fly out of your chest ...
then, then I think I know why you hear
the language of birds and why each song is different,
and why, how much sky in day and night, sun and moon.
Sometimes I have rosto birds and winged men.
I do not understand because I have no legs and wings; even if you have vertigo,
I know because as you know your kisses speak like birds.


Author: Rafael Luna Gomez.

y para los de casa

Creo que sabes…
Creo que sabes que leo los labios de los pájaros,
ignoras que algunos anidan en mi pecho, que ellos me enseñan a volar,
aunque ellos en la noche duerman y con mi pupila vean jaulas de ladrillo.
Callan y lloran como se llora a los difuntos de otros, en silencio escuchan.
Muchos mueren en la noche y salen por el lagrimal en libre vuelo,
no soportan la infamia del hombre, su vomito en la tierra y se duermen para siempre.
Algunas veces creo que se posaran en mi hombro para susurrarme poemas,
poemas que no podré soportar y saldré libre por la ventana de sus pupilas negras.
Cuando sus duros picos atraviesan el tórax, el dolor es el grito de sus voces, que chillan y
chillan y no consigo oírles porque me han roto los tímpanos, entonces los miro.
Entonces el hombre me dice que vuelva de las alturas, que baje a la tierra,
entonces dejo de leerles los labios y las palabras se transforman en trinos,
entonces me piden que les cante y no se me ocurre otra cosa que besarte,
entonces dejan de volar y se posan en tus labios y en tu boca
entonces cuando de tu pecho salen volando…
entonces, entonces creo saber por qué sé oír
el idioma de los pájaros y por qué cada canción es distinta,
y por qué, por qué parte el cielo en día y noche, en sol y luna.
A veces tienen rosto los pájaros y los hombres alas.
No comprendo porque tengo piernas y no alas; aunque tenga vértigo,
como no sé porque tus besos saben hablar como los pájaros.

Autor: Rafael Luna Gómez.




martes, 13 de mayo de 2014

Este día es propicio para hablarte.

Este día es propicio para hablarte.

Luces de oro persiguen a las sombras, 
que bailando mecidas por el aire 
parece que quieren acariciarlas.
La mañana tintineante de oro,
se enreda en estos edificios presa
de un día esquivo, asolando tristeza.
Entorno la ventana, detrás de ella, 
parece que las luces acarician 
mi rostro con sus elásticos dedos, 
apartando a la húmeda y triste, sombra.
Cuando la morena sombra se para,
el día se ha escondido en la lluvia.
Me entristece que tú no puedas ver
su belleza y su vida. (Tienen tanto).

Este día es propicio para hablarte.

Los edificios se duchan y cantan 
los ojos de sus ventanas, son como 
enamorados mirando a la luna.



Los árboles riendo se desabrochan 
el cinturón y se quitan la ropa.
Los charcos son olímpicas piscinas.
Hoy la lluvia me ha besado en los labios, 
tengo sed de los bulbos de tu boca.
Te he pensado amor, con labios de lluvia. 
He saludado a un bailarín, árbol,
a él, le han besado, ríe su vergel,
verde impreso en las venas de sus hojas.
Tus verdes ojos, tus ojos, tus ojos. 

Tengo que hablarte de hoy y del mañana.
Aunque mi iris de lluvia no lo entiendas,
te he besado amor, con labios, de lluvia.

Autor: Rafael Luna Gómez. 

EN INGLES PARA QUE LO SEPA TODO EL MUNDO


This day is suitable to speak .

This day is suitable to speak .

Golden Lights chase the shadows
that dancing swaying in the air
seem to want to pet them .
The jingle jangle morning gold
prey becomes entangled in these buildings
an elusive day to plague sadness.
Setting the window behind her,
lights seem to caress
my face with spring fingers ,
shoving wet and sad shadow .
When the dark shadow to ,
the day has hidden in the rain.
It saddens me that you can not see
beauty and life. ( They have both ) .

This day is suitable to speak .

Buildings showering and sing
the eyes of their windows, are as
love looking at the moon.



Trees are laughing unzipping
belt and take off their clothes .
Puddles are Olympic swimming pools.
Today the rain has kissed me on the lips,
I thirst for the bulbs of your mouth.
I've thought of love, lips of rain.
I greeted a dancer tree
to him, they kissed, laughing his orchard,
Green printed in the veins of the leaves.
Your green eyes , your eyes , your eyes .

I have to tell you about today and tomorrow.
Although my iris rain not understand it,
I've kissed love, lips, rain .

Author : Rafael Luna Gomez.

jueves, 23 de enero de 2014

http://www.ivoox.com/me-enamora-esta-playa-audios-mp3_rf_1095723_1.html

A mi hijo Samuel.

Me enamora esta playa,
estas olas musicales.
Estar tan imposible, tan, tan.
La armonía es el idioma.
Ciego con los parpados abiertos al mar,
sordo, con el movimiento y su
melodía,
tan tan, que mis dedos se
humedecen en el mar, con el doliente batir de mi corazón
marinero.
Me enamora esta playa tan
imposible,
tan, tan latir fluido del idioma
desconocido.
Ido, ido y se fue, en un barquito
de papel,
vestidito de por qué.
¡Eh… eh…no te olvides de volver!
¿Cuántos puertos has de ver,
vestidito de por qué?
Ve… mira ve, que sopla el viento sin
conocimiento,
tan, tan emocionantemente
dispuesto a las olas imposibles.
Ves. Ves como navega sin parné
vestidito de por qué.
¿Será el amor?. Será, será, y me
hace navegar.
¿Tan legos lleva el mar?, ¿dónde,
dónde me llevará?
A lo imposible.
¡A lo imposible arribar!
¡Ahí va el blanco papel!
tan manchadito de por qué.
¿Eh?
¡Eh...no te olvides de volver…!.
¡Lo haré...lo haré... vestidito…de
papel…!
¿Te veré?. Volverás ya verás.
¿Quizá seas una sirena o un Titán?
¿O ya capitán?
¿Quién, quién lo sabrá?
¡Arribar las blancas velas que se va!
¿y dónde, y a dónde y a dónde
vas?
Pues lejos, muy lejos, dónde me
quieras llevar.
Tan, tan dispuesto a navegar,
tan, tan, que hasta puedo volar.
¿Cómo las gaviotas en el mar?
Imposible.
¡A lo imposible arribar!
Ido, ido y se fue volando en un
barquito de papel, vestidito de por qué.
Tan, tan que las nubes pudo alcanzar
Tan tan que los cielos surco.
Será el amor, será, será que me
hace volar.
¿Eh? ¡Eh…no te olvides de volver…!
¡Lo haré… lo haré…!
Vestidito de papel.
Rafael Luna Gómez.

lunes, 19 de agosto de 2013

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Poema de: Ana Hernandez Carmona

domingo, 18 de agosto de 2013

Poema de: Fran Picón

video


domingo, 2 de junio de 2013



El bosque de los sueños.


“Todas las montañas, bosques, lagos, manantiales… llevan consigo una canción, un rumor para el hombre, rumor que algunos evocan con nostalgia. Sobre todo, en la estación florida, donde el esplendor de sus colores despierta, no sólo la vida en los bosques, sino… la canción que un día escucharon cuando eran niños. Porque… —oíd bien, niños— esa canción existe en el silencio de la inocencia”.


Fueron las palabras con las que iniciamos la primavera de ese año. Tampoco era nada extraño viniendo de la profesora de lenguaje y naturaleza.


La profesora Adela tiene esa voz descansada y soñadora, arropada por un semblante tranquilo y sereno, incluso ante las peores bromas de los alumnos. La llamamos “la hippie”. Sus vestidos con motivos florales, el cabello ondulado, largo hasta la cintura, que en la mayoría de las ocasiones lo sujeta con esas diademas de colores vistosos, con algún dibujo de flores o mariposas, su amor por los animales y la naturaleza justificaban sobradamente el apodo. Ese día, nos sumergió en la nostalgia, recitando con la mirada perdida tras los cristales de la ventana, dando credibilidad al mensaje, transmitiendo un mundo unido a la naturaleza y desconocido por nosotros.


Se volvió hacia la clase mirándonos pausadamente. Con una leve caída de sus parpados, esbozó una sonrisa —esa sonrisa de los adultos que te deja en la incertidumbre— y prosiguió:


- ¡Niños! Enseguida regreso.


Salió del aula con un paso no habitual en ella. Podía decirse ligero y apresurado. En la clase empezó a brotar el típico murmullo. Nico, mi amigo, me dijo preocupado.


- Samuel, ¿éstas seguro que la hippie no fuma maría?


- ¿Cómo va a ir fumada a currar y encima meterse a la oficina de la directora “flipada”?


Que fumara o no, no me preocupaba. Era la sensación de inquietud que me había dejado; esa era mi preocupación… Algo no terminaba de cuajar.


El Palomo (alumno más cercano a la puerta del aula) era Gimeno, que confirmó lo que acababa de decirle a Nico.


- Tú sabías algo, Samuel. ¿Cómo sabías que la hippie se iba a ver a la Vinagres?


- ¿No ves que el bolso está encima de la mesa, Nico?. Seguramente haya ido ha preguntarle si nos dejan salir al parque para darnos la clase. ¡Por lo que ha dicho! Otra cosa, ¿no sé? Le comente.


Tras los pertinentes “¡Que viene! ¡Que viene!”, la profesora entró sin decir nada. Se dirigió directamente hacia su bolso y extrajo un libro de su interior, de varios tonos verdes.


- Niños, le he solicitado a la directora Paquita que nos diera permiso para salir al parque y explicaros el tema que quiero tratar. Hubiera sido una situación más adecuada —Nico en ese instante me miro de esa forma en la que un amigo se enorgullece de ti—Ahora comprendo el seudónimo que le habéis puesto.


La clase se echó a reír al completo contagiándome la risa, disipando la ansiedad que me estaba produciendo la incertidumbre. La profesora continuó:


- Pero no tenéis por qué preocuparos. Como ya os he dicho muchas veces, no necesariamente hay que estar en el lugar adonde se quiere ir, cosa, por cierto, que sucede más a menudo de lo que se desea. Este libro es mi diario. Las tapas las hice con la corteza de un árbol, pegué las hojas con su savia. En fin, se puede decir que guardo mi vida en ella. Y no sería una descripción incorrecta, ¿verdad niños?


- No, no —contestamos todos mirando el libro—.


- Lo más sorprendente son sus tapas: siguen vivas, como el primer día. Al principio no le di importancia, luego empecé a indagar las razones por las que no se habían secado. Quiero saber vuestra opinión, vuestros razonamientos.


El libro iba pasando de mano en mano, hasta que lo tuve entre las mías.


- ¡Qué feo que es! —pensé—. Asombrosamente feo, como desarmado, sucio, atado por lo que parecía el fino tronco de una enredadera que lo abrazaba.


Entretanto, la profesora iba preguntando a mis compañeros, uno por uno. Y llegó el turno de Nico:


- Bueno, señorita Adela, puede que sea magia, pero yo creo que el árbol se enamoró de usted.


Las risas eran inevitables. Más de uno acaso lo pensó y no tuvo el valor para decirlo. Nico es espontáneo, escondido tras un romántico burlón que le defiende de eventuales ataques. De haberlo dicho yo, no se habrían desatado tantas risas.


- Y tú, Samuel, ¿qué opinas?


- No es cierto todo lo que a uno le dicen, lo diga quien lo diga. ¿No se ha dado cuenta, señorita Adela? Ninguno nos hemos planteado que nos estuviera mintiendo y no sea usted quien haya hecho el diario. O que, simplemente, remuda sus hojas cada primavera. Puede que se adentrara en el bosque de los sueños, donde se realizan las fantasías que lo forman, amaneciendo los campos repletos de hermosas flores silvestres, en el entorno de verdes vergeles, alzándose sobre sus lechos frondosos árboles parlanchines protectores de la orilla del arroyo, habitado en su transparente agua por criaturas, que con los rayos del sol producen unas luces de indescriptible belleza, atrayendo a los ruiseñores, que hacen recordar a los adultos su canción. Quizás acariciara sus aguas o acaso cayera al lago donde yacen inmortales los poetas. O puede que las hojas que escogió fueran de un árbol perenne del bosque de los adultos. Yo prefiero pensar que le premiaron en el bosque de los sueños.


- Es tan hermoso lo que has dicho, Samuel. Dijo entrecortada mientras recogía amorosamente el diario.


Pasamos el resto de la clase hablando de los animales y plantas que más nos gustaban. Fue un día mágico, sobre todo cuando acabo la clase, porque entró en el aula una pareja de ruiseñores cantando la canción del bosque de los sueños. En el escrupuloso silencio de la inocencia. 


Autor: Rafael Luna Gómez. (Reservados todos los derechos).